miércoles, 4 de enero de 2012

Hermano de sal y sangre

A mi hermano Manuel,
porque estoy orgullosa de él.


Hermano de mi sangre y sal
y yo de tu sal y sangre,
avivados en el mismo amor
reflejados en la misma carne.

Compartimos el vientre mar
la luz creciente de oleaje
fui segunda al anochecer
tú el último amanecer de madre.

Hoy recorro nuestros lazos
los abrazos de comienzo acompasado
los ríos que coloreamos
y alegres imágenes me laten,

el fulgor que nos unía
como las peleas y el desmelenarse
la revolución de nuestro son
los juegos de infancia en la calle,

imaginación plasmada de emoción
con la pandilla en el parque
rodar en bici, transformarnos sin disfraces,

hacer cabañas de cartón
vender en los bordillos: pulseas y collares,
fiestas de agua, saltar la comba, lanzar el sol
salir corriendo al llamar a los portales...


Al regresar el corazón se me abre
despejo el estruendo que se acumuló
en una gran parte de nuestro viaje,

del espejo desfigurado que me acuchillaste,
tu beso desnudo vuelve a acudir
a curar las huellas que me dejaste

Hoy camino por tu perdón
y aunque este ausente sabes
que te hablo desde lo hondo
para reflejar de ti lo más grande.

1 comentario:

Volarela dijo...

Qué bonita añoranza da el recordar recuerdos de infancia. Me hubiera gustado tener un hermano así.

Profundas palabras nacen de tu corazón. El cariño verdadero todo lo cura.

Un gran abrazo.