domingo, 17 de octubre de 2010

"Escenas de niños". Op. 15 Schumann

1. Paisajes y gentes extrañas.

Si los pies tuviesen la ligereza del caminar volado de los niños, los caminos flotarían de un país a otro, seríamos una piña de tierras suspendidas, con niños del arcoiris.

Llevaríamos en el corazón las maravillas de todos los paisajes, las historias de cada estación. Podríamos sentarnos cómodamente, un día en el desierto, otro en la nieve de los polos, en las praderas de las estepas, en la humedad de la selva... en los océanos bailar...

Sin equipaje iríamos. Si los pies tuviesen la ligereza de saltar de pueblo en pueblo brincaríamos, siendo peregrinos en busca contínua de la libertad, de cada brinco un acorde de besos en sus plantas, y ascenderían como ascienden los saltimbanquis con su aura de color, viajantes conocedores de vidas y vidas sin cesar, que limpiaron sus corazones.


2. Felicidad.

Las tardes de verano son gráciles, el sol envía su música a los niños, pequeñas estrellas titileantes, salen al parque y juegan horas y horas en una eternidad que desconocen.
Con sus amiguitos se reúnen y juegan a ser otras cosas. Cogen una pelota amarilla, corren, se caen, se levantan, se esconden, parpadean sin cesar, saltan... todos en un delirante gusto de reír las tardes interminables de verano, a la noche duermen soñando con nuevas músicas del Sol.


3. Asustado.

A veces del cuarto al salón, el pasillo es un largo pasadizo como un camino en un bosque oscuramente profundo, con moustros que salen de los cuadros, con pelos en la lengua, y muchos ojos enseñando sus uñas kilométricas, las sombras se retuercen como serpientes escapándose de los adornos.

Su mirada asustada vuelve a meterse en su cuarto de luz y juguetes, pero la nostalgia del abrazo está en el salón, el niño teme salir de ahí y mira despacio con detalle y ternura, saca un pie, se hace con pasitos, de repente la carrera se hace agitada, asustado le consume el túnel, y el Coco aparece y le toca la ropa por detrás, la angustia le invade... cae.
Pero escucha la voz cálida de sus papás cercana llamándole, entonces los brazos le cogen en la salvación de la caricia protectora.


4. Acontecimiento importante.

¡Ha llegado el circo! Los niños salen a la calle, se quedan mirando con el corazón latiéndoles a toda velocidad por la emoción, ven a caballos blancos, elefantes gigantes, todos marchan con la banda elegante, bailarinas desfilando con la música, payasos juegan con las manos y saludan simpáticos a los niños.

¡Luis tiene entradas para ir, él y sus amigos, se las regaló el hombre del sombrero de copa, y bigotes enrollados, porque ganó el sorteo, y son en primera fila! Sonríen de oreja a oreja, doliéndoles ya la cara de tanta ilusión y con la tripita llena de luces saltarinas.


5. Casi demasiado serio.

Hoy ha nevado mucho, salí a la calle a hacer bolas blancas, pero el frío caló en los huesos, al ver a un niño andar descalzo tiritando de congelación... pensé que no tenía papás que le comprasen unos zapatos...

Ya no me gusta la nieve tanto como ayer, es mucho menos bella para siempre... Aunque le dimos unos zapatos mamá y yo, no olvidaré sus ojitos de alegría por ese pequeño regalo, me miró con cariño.
Cuando crezca trabajaré mucho para que todos los niños puedan caminar por la nieve, en el cálido abrazo de sus familias.


6. Habla el poeta.

Los poetas son personas que traspasan con su magia a la mariposa de la vida, que aletea sin cear naciéndole mariposas de palabras, de música, de colores, de olores, de sabores, de latidos como alas, brotando la bondad, que sacude como luz en la respiración de los niños.

En todas las cosas ven belleza: en el pan, en la lluvia que deja sus gotas en la ventana, en las grises ciudades que hacen campos de sonidos extraños... en los bichos ven la hermosa conciencia, sacan flores de entre las piedras, elevan la voz del amor silencioso y frágil...

Hablan por las noches con el Universo, y este les trae otros mundos de mil alas, y aleteos en millones de direcciones. No son comprendidos a veces por las gentes que dejaron de ser niños, porque ya no ven lo que extiende el aleteo, el poeta.


7. Jinete sobre el caballo de madera.

Cuando cojo mi caballo, y pego un brinco en su lomo pardo de terciopelo, cobran vida los juguetes, la habitación se convierte en un prado de cielo, y se mecen en el vaivén del trote. El viento fiero abraza y suelta en cada impulso mi corazón al compás del suyo, la bruma del polvo critalino cambia los colores del paisaje, y una suavidad invade los lugares trotados.


8. Niño adormecido.

Cuentan algunos niños, que creen que hay ángeles, que a la hora justa en que caen en la cama, van con pompas de pedacitos de cielo de muchos colores y sueños, y los ponen en sus parpados, dejándolos dormidos.
Si se le olvidan algún niño, el niño llora, y se asusta, tiene miedo... entonces el ángel llega corriendo.
No se sabe como son, porque no se ven, pero se sienten venir de puntillas... deben ser blancos, verdes y cristalinos, como el rocío de las mañanas con el brillo del Sol.

5 comentarios:

Enja dijo...

Excelente y sublime recreación en prosa de tan maravillosos fragmentos de Schumann. La verdad, no podrían ser mejor descritos con palabras esos momentos que evocan éstos prodigiosos fragmentos musicales. Sin duda, llevan a un lugar distinto al vanal y caótico de éste mundo. No desistas en tu empeño, ya que a más de uno, incluyéndome a mí, nos encanta ver tus pinceladas de creatividad y arte. Un saludo.

Samuel dijo...

Sin palabras......Tratare de oir esa musica que llega con el viento.
<3

manu dijo...

Me sentí plenamente identificado con “asustado”. Hermoso post señorita, espero que hagas muchos más de este tipo.

Beso!!

Volarela dijo...

Qué belleza, Noelia. Aquí has tocado de lleno las alas de la mágica mariposa de la poesía, y nos las has ofrecido con tu exquisita y particular mirada, llena de ternura y transparencia. Una preciosidad, para disfrutar y leer varias veces. (Corro a escuchar a Schuman; seguro que tus palabras iluminan su música)
Muchos besos.

Palabraveloz dijo...

¡pero bueno...!
¡esto es precioso!